El Extraordinario Caso de la Portada Variante

Batgirl #41 Variant por Rafael Albuquerque

Batgirl #41 Variant por Rafael Albuquerque

Para nadie es un misterio que, a nivel global, estamos viviendo una crisis de comprensión de lectura. Más allá de las causas (la inmediatez de internet, la cultura de las Apps y la navegación dirigida, crisis de contenidos, y quizá cuántas mas), lo cierto es que la mayoría de las personas suelen anclarse en el titular, extrayendo del mismo lo que quieren leer y no lo que verdaderamente dice ese texto. Ello nos lleva a caer en un círculo vicios permanente, donde los juicios son categóricos e inmediatos, no hay espacio para el debate ni mucho menos el análisis en profundidad de causas, alcances y efectos.

Lo fácil es hablar de censura, presión de radicales feministas (feminazis‬), presión mediática, conspiración, la dictadura de lo políticamente correcto… Más nada de esto es realmente importante. Lo verdaderamente grave en este caso es constatar que el descriterio editorial y administrativo en la casa de Superman‬Batman y otros íconos culturales está alcanzando niveles vergonzosos. Es obvio que dentro de las facultades del equipo de marketing está el coordinar el diseño de las portadas variantes, a los artistas que tengan en su staff y que no tienen por qué tener ninguna relación con el equipo creativo permanente del título. Lo que resulta inconcecible es que, una vez entregado un trabajo terminado, y que éste se haga público a través de la prensa (por canales abiertos, no filtraciones), el equipo creativo alegue desconocimiento y lo rechace públicamente.

¿Hubo presiones para que Rafael Albuquerque pidiera bajar su portada variante? Es posible, pero el ruido de redes sociales es más que habitual y no da para montar una polémica. ¿Tiene derecho Cameron Stewart‬, guionista de Batgirl‬, a realizar alegaciones por twitter, desmarcándose de la portada? Es muy debatible. Lo realmente grave es por qué esto ocurre: por qué un trabajo que no deja conformes a todos los involucrados ve la luz; por qué, si un dibujante pasó por un proceso de aprobación de alternativas, bocetos, lápices y acabado final, termina arrepentido de haberlo realizado; por qué, si el equipo creativo oficial no está conforme con esa portada, que debe haber sido aprobada por sus jefes, se muestran sorprendidos y en rebeldía ante una decisión jerárquica. Todos los puntos anteriores coinciden en un mismo problema: la absoluta ausencia de un editor que coordine todos esos problemas.

Un editor debe tener visión de futuro y capacidad de anticipar los conflictos. Un editor es, ante todo, una bisagra que coordina el movimiento de múltiples talentos, egos y personalidades. Un editor es un líder con el poder de golpear la mesa y con el criterio para no imponer, pero si hacer respetar sus decisiones. Un editor no sólo saca lo mejor de sus creativos, sino que también los hace entender que las opciones que toman, en conjunto, son las mejores. Si hay disconformidad, se deben tomar medidas, pero no se puede dejar un bloque de hielo al sol y no esperar que se derrita. Un editor necesita entender como funciona el negocio, para hacer coincidir esas directrices comerciales con los anhelos y necesidades expresivas de sus artistas y autores. Un editor que cobra un buen cheque cada mes no puede dejar que un escándalo como éste, completamente artificial, le estalle en la cara y le cause un tremendo daño de imagen a la compañía, a sus artistas y a su personaje.

Todo indica que en DC Entertainment, nadie quiere hacerse cargo de acciones y decisiones por miedo a ir en contra de los jefes. Ese descriterio, ese actuar pusilánime es el que tiene a la compañía yendo de tumbo en tumbo, con un descrédito cada vez mayor entre artistas y lectores, y que tarde o temprano acabará traspasándose a la parte lucrativa del negocio, las franquicias. No son las feminazis o los conservadores los que están hundiendo el negocio: es la mediocridad del dejar hacer, esperar a que llegue el viernes y llorar cada vez que es lunes. Es la gran lección de todo esto: lo que hacemos nos tiene que importar, aunque no deje ganancias, aunque se pasen malos ratos, aunque se crucen miradas diferentes. Es la única manera, al final del día, de ganar respeto.

Toda la info del caso la encuentras en Salón del Mal